NOVENA LEYENDA: Agresiones fantasmales

 Agresiones fantasmales (Querétaro)

La historia del hombre que fue agredido por un fantasma fue muy popular en Querétaro a finales del siglo XIX. Hoy en día ya son muy pocos poblados los que hablan todavía de ella. Según se cuenta, corría el año de 1682 cuando murió uno de los hombres más adinerados de la capital del Estado. Se dice que la muerte de su mujer (acaecida unos meses antes) provocó que su salud fuera disminuyendo por la tristeza que le embargaba hasta que finalmente dejó de existir. 

Al hombre le sobrevivía su hijo y su fiel sirviente, quien no había abandonado la casa por ser la última voluntad del señor, además de que le tenía un profundo cariño al joven.

Cierta noche, justo cuando habían transcurrido tres meses de la muerte del señor, se iniciaron las perturbaciones en la vieja casona cuando el fantasma del anciano se apareció ante la presencia del sirviente solicitándole que dijera a su amo el hijo del espectro que pagara las deudas que su difunto padre tenía con una señora. El fantasma aseguró que de hacerlo, dejaría de importunar.

Al llegar a liquidar la deuda que el difunto había pedido la señora rechazó el dinero, asegurando que con la muerte del señor se había olvidado de ella, pues al parecer no se trataba de una cantidad grande, sino más bien de situaciones más personales.

Sin embargo, el fantasma del anciano volvió a aparecerse, asegurando que no podía descansar si no se saldaba la deuda pactada. Pero ante la negativa por parte de la señora de aceptar dicho dinero, el sirviente no tuvo más remedio que acostumbrarse a las constan tes visitas de su amo descarnado.

Los días pasaron y pronto el fantasma le pidió a su sirviente que comprara un anillo con ciertas caracteristicas y se lo diera a la señora como muestra de que había cumplido con su deuda. El hombre obedeció de inmediato y aquella señora no tuvo más remedio que aceptar el costoso presente.

Lo que hacía el muerto aparentemente disgustó a su esposa, quien también ya era difunta, porque su fantasma comenzó a atormentar al pobre sirviente. Según cuenta la leyenda, la mujer se aparecía unas veces como ella misma y otras como un perro que arrojaba fuego por el hocico.

El sirviente ya no podía conciliar el sueño, pues las perturbaciones se hicieron cada vez más constantes, al punto en que comenzaron a suceder también durante el día. Cierta vez el espectro lo tiró de su caballo con violencia. En otros ataques casi lo estrangula con una soga, le quitó los zapatos e hizo trizas su humilde ropa.

Pero la agresión más denigrante ocurrió en la víspera de Navidad, cuando al regresar de sus labores sintió que algo lo jalaba y lo levantaba por el aire. Más tarde fue hallado en un pantano, semidesnudo, pero silbando y cantando. Cuando recuperó el juicio, afirmó que la mujer lo había lanzado tan alto que por un momento creyó que ya estaba muerto. Esto hubiera sido tomado como una versión de locos si sus zapatos no hubieran aparecido en partes distintas aparentemente sin explicación alguna.

Una semana después, todavía asustado por lo ocurrido, el sirviente se preparaba para irse de aquella casa debido a que ya no soportaba las constantes agresiones. Cuando se disponía a marcharse, notó que un pájaro llevaba una piedra en el pico, la cual arrojó sobre su rostro. Según la leyenda, en cuanto la piedra golpeo su rostro se alcanzó a escuchar la voz de aquella mujer, que decía: "Traidor!"

Debido a estos siniestros acontecimientos, el sirviente enfermo y al cabo de unos días falleció. Más adelante se dedujo que al parecer aquella mujer había sido la amante del señor, por ello, el fantasma de la mujer atormentada acometió contra su sirviente pensando que éste, al igual que su esposo, la había traicionado. Cuando se investigó sobre la muerte de la señora, se determinó que falleció de muerte natural, aunque esto jamás se pueda comprobar del todo. El hijo vendió todo y nunca más se le volvió a ver en la ciudad, mientras que el sirviente se murió sin revelar toda la verdad.



Por eso siempre recuerden, a los fantasmas no se les hacen favores.... que tengan dulces sueños y terrorificas noches.

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